Brilla


Hace un año aproximadamente conocí a una persona que me llamó la atención por sus zapatillas a juego del abrigo. Su coleta tirante y sus gafas de pasta. Poquito a poquito nos fuimos acercando la una a la otra y ahora no me puedo imaginar una semana sin ser partícipes de las andaduras de la de al lado.

Hace un año me contó muy resumidamente quién era La Condesa, y acto seguido entré a investigar un poco más. Mañana es su gran día, y sólo puedo alegrarme y sentirme muy orgullosa de considerarme tu amiga. Porque te he visto luchar, caerte y levantarte. Madrugar y trabajar a diario en algo que desde luego no es para ti, aunque no se te caigan los anillos, para nada. Porque hemos tomado muchos cafés desde entonces y reído y llorado cuando nos ha tocado.

Mañana es tu día pequeña y lo vais a bordar. Porque cada día creo más en la gente que se ilusiona por las cosas, que trabaja como tus hormiguitas jornada tras jornada y apuesta por las cosas en las que cree.

Eres auténtica, como tus creaciones y como aquellos que se visten por los pies y no les frenan las adversidades.

Brilla.

Angel driver y otros GPS


Calentando motores me parecía muy buen título para este post, pero sinceramente hace meses que los motores están listos y los vehículos arrancados de largo. Hay días en los que si me lo hubieran dicho hace años me hubiera echado a reír. De repente, me oigo hablando de campeones del mundo, de motores y nuevos modelos y sigo flipando.

Entrando en circuitos y lidiando con todos los contratiempos habidos y por haber. Y sí, hace una semana le dije a uno de los campeones del mundo de rallye que por favor se acreditara para el evento… acto seguido y muy cordialmente me dijo que él era de la casa y sí amigos míos, era el dueño de la escuela donde organizábamos el evento. En ese momento bajas la cabecita y le sonríes pensando lo que me queda por aprender.

Días de madrugones en los que los amaneceres son para recordar y el frío que pasas también. Jornadas enteras al aire libre, llueva o no llueva y rodando de un lado para otro pero cada día tienen más sentido.

1499682_10151928634551173_20024362_n (1)

Eso sí subirme a los tacones y descubrir otros campos no ha dejado de tener su aquel ;)

Jersey perruno


No me gusta la navidad. Así rotundamente, no me gusta.  Me gusta ver a las personas que quiero y ver bonitas las casas pero el hecho en sí de hacer algo por obligación no.  Lo mejor que he sacado de estas fiestas es viajar con mi familia dos días, dos buenos días, sin discusiones ni tontadas y pegarme unos bailes con mis amigos de fuera.

El resto, me sobra. Vamos a ver a todos nos gusta recibir regalos y en mi caso me gusta casi más hacerlos, pero no os  entra una presión enorme con si le gustará, si encontraré aquello que le sorprenda. Cuando siempre es genial regalar por sorpresa y no porque lo diga la tradición. Que sí, que no voy a devolver mis regalos, pero ayer me reía cuando mi tía con horror me miraba probarme su regalo. Yo me lo tomé a risa porque cuando abrí el paquete me encontré un jersey perruno, muy mono, pero perruno. Cuando decidí adentrar la nariz en la bolsa cual fue mi sorpresa que había un tutú. Habéis leído bien, esa falda de bailarina pero más corta. Acto seguido me dijo pruebatelo todo junto. ¿junto? Cual niña de diez años me probé todo el conjunto y evidentemente junto no era la palabra. Bien, si quería colarme en el próximo cumple de mis primos en chiqui-park seguro que era la niña aventajada.

Después de aquello me lleve mis bolsas a mi humilde morada con las mofas de mi amiga del alma, de -vaya bloguera de moda estás hecha- y si señores, al menos con dignidad con un maravilloso antifaz de gatito para que la luz de mi tragaluz no me despierte el resto de mañanas del 2014 y mi jersey perruno. Debí ser buena porque me tocaron varios paquetes de mayores de 12 años.

Y ahora sólo queda seguir afrontando las fiestas con dignidad y sonrisa, sin nostalgias ni pasados. Así, mirando con la cabeza alta y el estomago no muy lleno. Yo ya tengo modelito para estas navidades y para todas las fiestas de pequeños a las que espero ser invitada a partir de ahora.

 

Sexymental como concepto


Sexymental

Y otras formas de decir que no todo son dramatismos como os contaba en el post anterior, ni todo locuras de un día. Hay momentos que tenemos ganas de todo lo contrario. Sexymental pertenece a esa faceta de tu vida entre sexy y sentimental. Nada es completamente superfluo ni tan serio como sentimental.

Dramatismo exacerbado y cortes de pelo


Hartita de dramatismos, la verdad es que menudo año. Si lo tengo que calificar de algo diría que entretenido y variopinto.  Entre mis mejores recuerdos del año, y digo mejores irónicamente puedo recalcar varios momentos que ahora lo pienso y me río.

Este es uno de esos momentos en los que coges un taburete y de repente un foco ilumina toda tu carita y alrededor se van sentado espectadores. Pues bien, ahí va una de las noches. Nos ponemos en situación, cambio radical de vida y de economía, si así como lo oyen tu best friend de tus amores te deja tiradísima por “causa mayor” con vuestro piso. Y ahí, con ese gran peso/losa en la espalda de ¿qué coño hago yo ahora con mi vida?  decides irte de margaritas con una de tus mejores amigas y compañera de fatigas. Acto seguido acabas viendo a un cantautor brasileño y la miras como diciendo, o me sacas de aquí o salgo yo a cantar mis penas. Y entonces acabas la noche en la We rock con una pareja de rockeros solitarios y tu best friend de verdad soltando gorgoritos en el fondo de la sala.

Segunda noche por excelencia, esa en la que te quedas sin muebles en casa, daños colaterales derivados del drama anterior, y acabas con tu chico y su mejor amigo tirados en el suelo dándonos a la crema de orujo como si no hubiera un mañana. Con una maravillosa manta de patchwork en el suelo y planeando la mejor fiesta ever para que todos los invitados paguen la entrada y te ayuden a costear tu alquiler de los próximos meses.

En mi top three tenemos como noche surreal aquella en la que le dices a una linda “oveja negra” que es un puto mal queda y acabas en el tejado de tu casa tomando copas con mucho cuidadito de no precipitarte al vacío, eso sí  con traje de noche y nike de correr. El glamour ya sabéis que es lo último que se pierde*.

Estos días, tras el puente, en el que en un viaje familiar de varias horas en coche te das cuenta de que tu vida pese a todos los despropósitos anuales mola. Que has conocido a gente variopinta y has dejado a otros por el camino que molaban menos. Y si alguien pregunta que porqué me he cortado el pelo, pues en primera instancia me apetecía y en segunda os dejo el mejor ranking encontrado al respecto en La revista Glamour  (http://www.glamour.es/belleza/cabello/articulos/que-motivos-nos-llevan-a-cambiar-de-peinado/19016) para que valoréis otras razones.
11227278-gran-conjunto-de-cortes-de-cabello-negro-para-la-mujer-de-mi-gran

*En mi posdata particular evitare relatar la noche Jäger, por aquello de mantener mi reputación ;)

“Conectados”


No quedan sonrisas conversábamos anoche debajo de la manta. Se han agotado, la gente no sonríe o lo hace forzado. Se han quedado mustios como las plantas que se quedan sin agua los periodos estivales cuando nos vamos de vacaciones. Ellas ven el sol desde dentro de los apartamentos decorados por muebles nórdicos, pero sus hojas no notan su calor. Creo que es lo que nos está pasando, vemos a través de películas, series y sobre todo redes sociales otras formas de vida que cada vez están más lejos de la nuestra. Nunca he envidiado la vida en Beverly Hills ni a las personas vacías pero cada día envidio más esos momentos donde todo da igual. Cuando hablo de todo no me refiero a desfase a tope, sin ningún propósito, pero sí a no pensar. A poder salir una noche sin importar demasiado cuanto te gastes, a planificar unas vacaciones o un fin de semana sin que pase factura a final de mes. A poder trabajar asesorando el estilismo de las personas sin pensar, ¿cómo le voy a cobrar tanto si ni siquiera lo tengo yo al mes para afrontar todos los gastos?

Las calles se ensucian y las conversaciones alrededor giran en bucle, no hay trabajo, no hay dinero, si hay sueños pero cada día nos da más pereza luchar por ellos. Desidia. Tenemos razones para dar las gracias todos los días, por la gente que nos apoya, por ir al trabajo cada mañana y que sea un entorno agradable, por poder hacer una escapada de vez en cuando y permitirnos algún capricho. Pero estamos alelados, decaídos, tristes. Si no es por caso personal es por la persona que tenemos al lado, si, justo en el asiento contiguo. Si no afecta personalmente nos toca indirectamente y coarta nuestros ritmos y decisiones y en el mayor de los casos nos sentimos mal por no celebrar los éxitos personales “con la que está cayendo”.

A mi alrededor y en primera persona nos faltan vitaminas, caen nuestros valores y tenemos astenia otoñal. Y en el fondo tenemos falta de besos, de sonrisas, de compartir momentos y dejar de compartir en redes sociales, que sí está fenomenal ser unos avanzados de nuestro tiempo pero como dije unos cuantos post atrás una mirada tiene muchos más caracteres que todas las redes sociales juntas”. Creo que cada día nos dedicamos menos tiempo a nosotros, a pensar, a sentir y a conocernos. Sabemos cuantos amigos tenemos en facebook, en twitter, si nos han retuiteado o somos los favoritos de alguien, pero en el fondo de los fondos no es suficiente. Tenemos muchos chats abiertos pero nos angustia tanta dependencia, horas de conexiones, contestar al segundo, ¿es necesario? Eramos mucho más felices cuando llamábamos por teléfono si teníamos algún problema o simplemente para ver que tal. Y si no respondías a una llamada era literalmente porque no podías y no pasaba nada. No había una persecución vía todas las redes sociales del mundo posibles si tu quieres dedicarte una tarde a ver una serie y olvidarte del mundo. O a no subas tal o cual cosa a facebook para que menganito no lo vea. O ten cuidado con la hora de conexión no vaya a pensar tal que viste su whatsapp y pasabas de contestar.

Sinceramente en vez de comunicación se convierte en obligación. Y ahora pensaréis en qué ha derivado este post, pero creo fielmente que tantas conexiones nos colapsan y perdemos las ganas de comunicarnos de verdad. Nos abruman cinco grupos distintos sin parar de piar y si sobrevaloramos una sonrisa de lata. Escribo desde mi opinión personal y lo que me rodea, escribo como community manager y blogger. Soy la primera que ve ventajas en la comunicación online e intenta utilizarla, pero creo que a nivel personal, a nivel de enriquecimiento personal, nos está minando.

1cc6539f42fa32892b8a3f2f7f6ade32

 

Dos


Cuando en tu cabeza solo repica la misma cantinela oída de unos a otros, cuando todo el mundo confirma que toca relajar es cuando te planteas del todo que algo falla. Puede que algo haya estado fallando durante demasiado tiempo y simplemente sale a la luz todo lo que te tragaste durante un tiempo pasado. Y si, tras prescripción médica, toca cuidarse y quererse muchísimo más que meses atrás pues allá vamos. A dejar a un lado los imposibles y a disfrutar del presente. Dos mudanzas, dos chascos, dos te lo dije… DOS. Muchos cambios en poco tiempo, toca recuperarse de los golpes, lamer heridas y volaaaaaaaar!


Días en los que es mejor no decir nada más

Sin título-1

¿Causalidad o casualidad?


Sentada, rodeada de personas que no conozco, desarrollando mi mundo interior al máximo. Pensando en ¿qué hago yo aquí? ¿quienes son éstas personas? Dando vueltas a ¿qué quiero hacer? y lo más importante ¿cómo lo hago? Un devenir de ideas flotando por la mente depositadas en un único objetivo: sonreír.

Caminando calle abajo riéndome sola de la situación, de mi nueva “profesión” y las ganas que tengo de poder salir de aquí varios días sin preocuparme por nada. Dicen que cuando las puertas se cierran una ventana se abre en otro lugar, que las cosas pasan por algo. Alguien ayer me decía que no cree en las casualidades sino en las causalidades.

Cada día estoy más convencida de que las cosas suceden por alguna razón, que en un primer momento nos devanamos los sesos por entenderlas, y al final nos damos cuenta de que por mucho que queramos controlarlas todo se vuelve patas arriba.

Me quedo con una máxima:

d5dfd28d1907da74e23a66a67530d22c

Etiquetado ,

Cosquillas por los pies


Tumbada en el templo te das cuenta de que el calor no se hace tan insoportable y el viento sopla y la gente se sienta a contarse sus cosas. Sentada en el templo respiras y miras los edificios  desde abajo, cuando los rayos del sol los van tiñendo y jugamos a ser fotógrafos por un rato. Arreglas y desarreglas el mundo y notas como suben hormigas por los pies, y cosquillas, la hierba roza  los dedos desnudos y los aspersores nos mojan cada vez que cruzamos las escaleras. Otras veces el templo sirve de sofá durante conversaciones que no quieres que acaben, aunque estén recién empezadas. Las risas de fondo acunan sueños y despiertan otros. Suben como cosquillas por los pies, como hormigas que van descubriendo nuevos territorios, avanzan despacito y se alojan en los sitios más recónditos. Entonces te quedas con la sensación de que tienes que volver  más a menudo.

templo-de-debot03

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 334 seguidores