Archivo mensual: noviembre 2011

Largo recorrido

Mañana sale el tren, el tren que me lleve fuera de aquí durante unos días. Quiero un vagón en el que vuelva a ser yo misma tras dos semanas de idas y venidas. Donde respire confianza y me aleje de las casas que se derrumban, y  del castillo de naipes que se desmonta con un soplido. No quiero más cuentos, sólo un buen libro y el ipod que susurre.

Lo voy a coger tranquila, como los estudiantes que en junio aprueban sus exámenes y salen corriendo a meter los pies en remojo. Con la serenidad de haber actuado consecuentemente aunque no esté de acuerdo con el veredicto.

Llevo la maleta de los buenos propósitos, en la que llevo los jerseys que huelen a risa y las botas que pisan fuerte. En Madrid dejo tus dudas, y los miedos que han sobrevolado las últimas noches. Me olvido de las llamadas con silencios que suenan huecos y los mensajes con risas de lata. Dejo en Madrid las fuerzas y las energias perdidas. No quiero sobrepeso de ilusiones.

El iphone lo dejare en silencio, con la pantalla boca abajo. Mejor así, mejor muda, mejor lejos.

 

Teletransportándome

Podría estar pellizcando la arena de Turqueta con los dedos de los pies, tirada en una toalla recibiendo los últimos rayos de sol del día. O en Caños de Meca, en aquel chiringuito que encontramos de casualidad y en el que nos tiramos literalmente todo el día tirados, bebiendo mojitos y escuchando fito a todo trapo.  Por un momento me veo en mi terraza romana, viendo los balcones de los vecinos que chapurrean en italiano sin parar. Me siento en el jardín de los naranjos y veo todos los tejados y la cúpula al fondo. Miro por la cerradura y solo contemplo copas de los árboles.Estoy en Paris, en la puerta del Pompidou, con el abrigo en el suelo contemplando un laberinto de tubos que se entrelazan.Escucho como rezan los árabes desde la terraza, en el Cairo, todo oscuro y en silencio y ellos a lo suyo y la ciudad muda. Me mojo los pies en Bergen y tiro la llave de la bici al canal en Amsterdam y se la traga un pato.

Estoy en todas partes y en ninguna.

 

 

Cartas desde Himalaya

¿Te acuerdas del día que viste el Himalaya por primera vez? fue en aquella revista de viajes, no recuerdo su nombre, la verdad. Recuerdo tu cara y los ojillos con los que mirabas la cumbre y pensabas en que tu serías el siguiente en intentarlo.

Vi como alquilaste el equipo, te mentalizaste de que no iba a ser un camino fácil pero merecía la pena intentarlo. Un día empaquetaste tus cosas y cargaste la mochila al hombro, con tus miedos y deseos correspondientes. Les comunicaste a todos cual era tu reto y que te disponías a conseguirlo, o al menos a intentarlo.

Hace días que te adentraste en tu aventura, supongo que con ferviente deseo a coronar la cumbre, con ganas de clavar la bandera y mirarnos a todos como hormiguitas debajo de la cúspide.

Cual es mi sorpresa cuando entre interferencias y vientos del norte me comunicas que no, que te has quedado a escasos metros de la cumbre. Que pasas de coronar la cúspide, que te das la vuelta y que vuelves a casa, que lo dejas, que abandonas…

Y yo, pues no doy crédito. Después de reunir las fuerzas necesarias, coger la mochila y comenzar tu andadura, no me creo que lo vayas a tirar todo por la borda. Debe ser que yo no escalo, y no entiendo como funciona tu mente. Pero igual deberías sentarte, con los pros y los contras en una mano y pensar si ha merecido la pena intentarlo, y si un atisbo de sonrisa se ilumina en tu cara al recordar tus pasos recorridos, continua, y si son todo pegas, recoge los bártulos y baja de la cumbre, vuelves a casa y game over.

tick verde

Saca el cuaderno, coge un boli, llevas mucho sin escribir. Ultimamente no has encontrado el momento de sentarte delante de la pantalla para poner cosas por escrito o pensamientos en claro. Durante estos últimos días has estado demasiado ocupada viviendo.

Son las 12:58 en el ordenador y te ha parecido buena hora para hacerlo. Si algo has aprendido en los últimos meses es que es más importante vivir que pensar, que normalmente cuanto menos pensamos mejor salen las cosas. Nunca fuiste de planes repensados ni decisiones sobrevaloradas y tu solita te vas dando cuenta de lo que te hace vibrar y lo que te trae de cabeza.

Si hay algo que te entusiasma es aprender cosas nuevas, y estirar los días al máximo. Nunca ha ido contigo ser un mueble y encerrarse en casa.

Veo que tienes tus notas en orden, acabo de ver tu blog de notas, y hay una lista pequeñita que dice:

  • tramites coche realizados
  • pruebas de nivel hechas
  • vivir al máximo con tick verde