principios

Perdone, ¿le interrumpo? la verdad es que pasaba por aquí y me quería sentar un rato a reponer aire. Me quería sentar para disfrutar de un buen café, y una buena conversación. Ocuparé esta silla, si no es mucha molestia, me gusta, tiene un respaldo recio y un asiento confortable.

No me pregunte el porqué, pregúnteme mi nombre o mi edad, o si quiero el café con leche, cortado o solo. Me he dado una vuelta por el centro, con las manos en los bolsillos y los pies dentro de mis zapatos torpes con los cordones desanudados. Iba caminando y vi a través del cristal del escaparate un lugar idóneo para reposar.

Empujé el portalón, y metí la nariz en el resquicio de la puerta, con las manos fuera de los bolsillos, claro está. Miré, de una pasada, más bien barrí, y la vi sentada. Absorta en sus pensamientos, delante de una pantalla de estás, llamada portatil, y me dije, seguro que tiene buena conversación.

Me desabotoné el abrigo y me descubrí la cabeza. Entonces decidí adoptar mis mejores modales y mi mejor sonrisa, la miré y pensé que seguro que me dejaba acompañarla.

Al principio me sentí receloso, pero un café y una sonrisa no hace mal a nadie…

¿no es verdad?

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