Teletransportándome

Podría estar pellizcando la arena de Turqueta con los dedos de los pies, tirada en una toalla recibiendo los últimos rayos de sol del día. O en Caños de Meca, en aquel chiringuito que encontramos de casualidad y en el que nos tiramos literalmente todo el día tirados, bebiendo mojitos y escuchando fito a todo trapo.  Por un momento me veo en mi terraza romana, viendo los balcones de los vecinos que chapurrean en italiano sin parar. Me siento en el jardín de los naranjos y veo todos los tejados y la cúpula al fondo. Miro por la cerradura y solo contemplo copas de los árboles.Estoy en Paris, en la puerta del Pompidou, con el abrigo en el suelo contemplando un laberinto de tubos que se entrelazan.Escucho como rezan los árabes desde la terraza, en el Cairo, todo oscuro y en silencio y ellos a lo suyo y la ciudad muda. Me mojo los pies en Bergen y tiro la llave de la bici al canal en Amsterdam y se la traga un pato.

Estoy en todas partes y en ninguna.

 

 

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