Y entonces…

Y entonces pasó todo, fueron saliendo los rayos y truenos ocultos durante meses. Las cosas se desmoronaban a su paso. Los arboles se caían, el viento soplaba, los transeúntes corrían despavoridos calle arriba. Nunca jamás se había visto algo parecido.

De repente, la tierra tembló y de las grietas asomaban la cabeza miles de ratas. Las calles se tiñeron de negro y de gritos. Los mayores ni siquiera salían de sus casas y los menudos nunca habían vivido una pesadilla igual. Los graznidos de las aves formaban un coro siniestro y las señales de trafico y su sonido de lata acompasaban el tema.

Una lluvia espantosa empezó a descargar sobre los tejados, y los charcos se iban haciendo grandes y hondos, grandes y hondos. Las ratas se escabullían trepando por las paredes, las puertas de las viviendas se convertían en pozos improvisados y cementerios de vivos.

Todo era horror, suciedad, sangre, muerte… y entonces llegó él y lo cubrió todo de blanco, de un resplandor cristalino que hizo renacer las plantas y ocultar las sombras.

Y entonces, llego la calma.

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2 pensamientos en “Y entonces…

  1. Jorge Clase dice:

    ¿Y quién es él? Un beso, guapa.

  2. anangeliam dice:

    él es un rayo de sol, que ilumina todo…

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